Perseverance
En estos días en torno a la misión del Perseverance ha habido varias voces detractoras de la misión. Algunas consideran que se trata de un despilfarro de dinero, otras que el propósito de la misión no es suficientemente ambicioso, otras que indican que Marte es un objetivo errado. Y, sin embargo, considero que estamos ante algo importante. Es innegable que se trata de un logro, sea o no sea acertado. Un logro que a su vez es una piedra de impulso hacia algo más importante y más grande, pero que requiere de un plazo mucho mas largo, tan largo que habrán de pasar muchas generaciones para poder ser testigos de ello. Es posible que la Tierra requiera de ciertas actuaciones imprescindibles y necesarias, pero el ser humano siempre ha soñado con el espacio, y así, se convierte en una meta irrenunciable. Quizás, la carrera espacial solamente sea una vuelta a la fuente de la que procedemos.
El jueves acompañaba virtualmente a los ingenieros de la sala de control de la NASA en la retransmisión del amartizaje del rover. Me parece muy valiente retransmitir algo así, a sabiendas de los riesgos que se asumen. Quizás porque soy un poco esponja emocional, iba sintiendo sus emociones que se iban liberando en cada etapa de la aproximación, estallando en la euforia final cuando la Perseverance (ellos la llaman en femenino) alcanzaba la superficie marciana y establecía una conexión operativa. Lloré de la emoción porque sentí la emoción de ellos.
Mis amigas no entendieron que yo me emocionara por algo así. Aquí está la diferencia entre ellas y yo, de su actividad diaria y la mía. Aunque no sea comparable en absoluto con una mision espacial, puedo aproximarme a la misma por mi experiencia en mis proyectos y ser capaz de reconocer las dificultades de la misma. Creo que ellas son incapaces de comprender el proceso y ver los múltiples puntos de fallo que tiene algo así. De ahí la alegría contenida de los ingenieros, sabiendo que cada paso conseguido puede desembocar en un fallo a continuación. Fue una retransmisión emocionante en todos los sentidos y me sentí parte de todo aquello, aunque fuera de una manera pequeñita. No en vano, mi nombre ha viajado a Marte con la Perseverance y permanecerá allí cuando ella muera. Es como si una parte de mí estuviese en los rojos campos de arena de Marte.
Ahora seguiré las hazañas del rover a través de Twitter. Tengo la manía de animar los objetos materiales desde que soy pequeñas y de atribuirles características quizás algo humanas. Por eso lloré cuando Oppy se despidió o cuando Curiosity se cantaba el cumpleaños feliz. Sé que emocionalmente pasaré mucho con Percy también. Me parece algo entrañable y también un poco triste. Pero la tecnología también necesita cariño.

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