Escritora
Otro día de mierda, otro más. Por eso escribo, para volcar todo lo que me produce, para que no se quede dentro y termine pudriendo todo. También lo hablo, y ya he hablado demasiado del tema, pero con la luna en Géminis la seguridad emocional procede de verbalizar. Pero ya llega un momento en que cansa hablar del tema, así que, después de Anet, lo voy a dejar estar. Por lo menos hasta el lunes, que creo que también será un día complicado.
Escribir como terapia. Escribir por placer. Escribir por escribir. Escribir porque hay algo dentro que desea ser expresado. Es como una pulsión que tiene más una vocación de exteriorizarse que de ser recibido. El público da igual, no está pensado para nadie que no sea yo y mi propia liberación. Puede parecer un acto estéril porque no produce nada, pero, acaso todo tiene que dar resultado? Acaso no hay actos que son por el puro placer de ejecutarlos sin que tengan un fin hacia la comunidad?
Pero luego llegan las sorpresas. A veces resulta que lo que escribes llega a gente random, te leen, y a veces hasta les gusta. Por eso me sorprendió enormemente encontrar ayer un antiguo post mío en un blog de escritura creativa, tomándolo como ejemplo de un ejercicio. Es un texto sobre una fotografía de un soldado y un piano. Lo releí para recordarlo y la verdad que me gustó cómo estaba planteado y redactado. Es uno de esos posts que parecen tocados por las musas. No tengo muchos así, pero alguno hay, y eso me lleva a sorprenderme de ser capaz de poder hacer algo así.
Pero no, nunca seré escritora, aunque de pequeña soñara con hacerlo. No deseo compartir, no deseo contar historias, pero sí me apetece escribir sobre cosas aleatorias que observo en mi realidad. Me gustaría que fuera el foco principal de este blog, mucho más que usarlo para descargar la mierda resultante del día. El problema es que no soy disciplinada y que últimamente todo es demasiado duro como para permanecer insensible.

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