Sol de otoño
Suena José Luis Perales y su bella "Canción de otoño":
"Te recuerdo hoy.
A ti, que eres mi vida entera,
la brisa de primavera, la claridad".
¿Qué no daría yo tener a alguien que me quisiera así, para quien significara tanto? Un compañero de vida que quisiera compartir mi mundo y quisiera construir uno conjunto conmigo, alguien para quien ser importante, en quién poder refugiarme, en quien sentirme apoyada, amada, mimada...
El amor romático y las pelis de Disney nos han vendido una utopía que las mujeres nos hemos tragado sin dudar y que pagamos con relaciones de mierda. Mi concepto del amor ha cambiado desde hace unos meses, ya no es tan bonito y tan armónico, pero sigo queriendo la utopía, el final feliz, las perdices escabechadas.
Si alguien me hubiese dicho que yo terminaría en las apps de citas, no le habría creído. En su momento las había usado y no me habían convencido, pero después perdieron su sentido al encontrar a alguien a quien amar. Yo estaba tan enamorada que no tenía ninguna necesidad de buscar alternativas, pese a que la relación era totalmente asimétrica e injusta para mí. Todo por amor. Es lo que tiene el apego ansioso. Y yo me esforcé tanto que casi me pierdo.
Cuando él se fue, me lancé a las apps. En realidad fue algo muy reactivo, considerando que la herida era reciente y profunda. Quizás debería haberme concedido un tiempo. Desde entonces he tenido historias de lo más raro que me dan material para escribir un libro: "todo lo malo que te puede pasar en una app de citas". Éstas han aumentado mi desconfianza hacia estos entornos y hacia la gente en general, lo cual no me ayuda nada en mi objetivo.
Estas redes priman el contacto por encima de la intimidad. Es imposible crear intimidad sin piel, sin comunicación no verbal, sin feromonas. Indudablemente, facilitan conocer gente, pero todo está muy basado en las fotos y en la descripción exigua de los perfiles. Los poco agraciados están jodidos y las descripciones parecen todas iguales, por no decir que existe cierto postureo con esas fotos de gente viajando por lugares exóticos, escalando montañas, haciendo buceo, etc. Me aburren un poco. También tengo que luchar con mis prejuicios, que no son pocos, porque las fotos dan información que no controlamos y que hablan de nosotros inconscientemente. Por ejemplo, un usuario se hace llamar "Tissot", como la marca de relojes. ¡Me parece tan frívolo!. Es una estupidez, pero no puedo quitarme eso de la cabeza, por no decir que es un eneatipo 3.
Abundan los casados que quieren citas esporádicas para salir de la hipocresía y el aburrimiento de sus matrimonios hacia la galería. Agradezco que lo indiquen, para poder huir de ellos.
Están también los del BDSM. Si "50 sombras de Grey" hizo mucho daño entre las mujeres, me pregunto cuál es la fuente de los hombres. El porno, imagino. Van todos en plan amo en busca de sumisas (muchos también casados), cuando me parece que no tienen ni puta idea de lo que significan las relaciones D/s ni la responsabilidad que conllevan. En realidad creo que son tipos con un complejo de inferioridad importante que se creen alfas. Estoy convencida de que tengo más testosterona que ellos y mucho más carácter. He de admitir que yo he tenido comportamientos de sumisa y que he hecho cosas que a estos les molaría, pero reflexionando en este tema, sé que sería una sumisa de mierda porque hay una parte en mí que se niega a someterse y ceder mi poder. Es superior a mis fuerzas, se me revuelven las tripas solo de pensarlo. No en vano yo soy la "nacida libre".
Como digo, están los poco agraciados. Es una pena porque seguro que son hombres encantadores con muchas posibilidades, pero el físico importa, y más cuando es tu tarjeta de presentación. Y dado que esto es un mercado de ganado (yo sería una vaca), por qué no elegir algo que sexualmente te estimule. Así pasa: elecciones pésimas. Los hay que solamente quieren sexo y, bueno, para una ocasión bien, pero no es el objetivo. Termina siendo algo vacío. Los encuentros esporádicos tienen algo bueno: es imposible enamorarse. En este punto estoy todavía cerrada, lo cual es malo para la búsqueda de pareja. Tengo mucho miedo a que me hagan daño, y he puesto capas defensivas alrededor de mi corazón para impedir el acceso. Esto va a ser un handicap para mí. Y me jode llevar esa herida emocional porque es como si estuviese defectuosa. Que un poco es así. Al menos sé que no tengo miedo a perder a nadie ya.
Para salvar el obstáculo de la belleza están las fotos que no dicen nada, como la de un paisaje, una cita supuestamente interesante, o una foto de espaldas. Hay gente que usa fotos falsas, que después ves repetidas en varios perfiles. Guay, porque así los identificas y los descartas. Otras son más difíciles de adivinar. Así conocí a David, de Valladolid, a través de una foto falsa. Parecía un chico majo y la conversación fluía bien, a pesar de la intensidad que tienen los eneatipos 4. Hasta que me enseñó la foto y se me cayó la libido al suelo. No es que fuera horroroso precisamente, es que me recordaba a una de mis tías abuelas, y la palabra "incesto" resonaba en mi mente. Fue duro rechazarlo y me sentí bastante mal, sobre todo porque sé que él no entendió mis argumentos (muy transgeneracionales), hasta que empezó a comportarse como un crío e intentar hacerme chantaje emocional, porque en ese terreno me muevo bien y tiene más que perder. Ahora seguimos hablando en plan amigos, aunque de vez en cuando intenta enganchar conmigo por lo sexual, y ahí pincha en hueso. Quizás vaya a conocerlo una vez se levante el confinamiento, aunque mi motivación ha bajado.
Cada red tiene su público objetivo y, con ello, el tipo de usuarios. Jamás he usado Instagram con ánimo de ligar, pero me aparecen muchos hombres que sí. Muchos de ellos de la India, otros españoles muy jóvenes. Me he sentido como Madonna: chicos de 2x. Me sigue sorprendiendo que puedan fijarse en mí, pero les parezco super sexy. Algunos son tan tiernos que me producen hasta cariño. Estoy por decirles: ¿no veis que podría ser vuestra madre? Tengo un bombero de 28 que solamente quiere tener sexo virtual conmigo, pues se siente amenazado por el tema pandemia para algo más físico, si no, ya habría querido que folláramos. Es un poco simple, aunque está muy bueno. Quizás me tenga que plantear dónde están mis líneas rojas.
También tenemos cosas mas peligrosas: el catfish. Me apareció un francés que empezó a hablar conmigo. Me daba muchísima pereza la distancia (si Valladolid ya me daba pereza...), pero quise quitarme mis prejuicios. Empezó a contarme una historia muy larga y lacrimógena sobre su vida: viudo, perdida mujer e hijo en accidente de tráfico, se hizo militar para mitigar el dolor, pero con ganas de ilusionarse de nuevo. El problema es que había problemas de interacción, porque no me permitía reaccionar a lo que escribía. Era como si estuviese haciendo corta y pega de un guión. Yo lo atribuía a que no sabía español y usaba el google translate para comunicarse. Pero empezó a escalar la intensidad inmediatamente. "Otro 4", pensé yo. En cuestión de dos días yo me había convertido en su alma gemela y esto despertaba todas mis alarmas arácnidas. Y entonces, la bomba. Me pide que le haga un "servicio". "Vaya mierda de traducción", pensé. Me pide que le compre unos bonos llamados Neosurfs para poder hablar conmigo. No tenía ni idea de qué era eso, así que lo busqué en internet, y me encuentro que son unos códigos para comprar anónimamente. En la búsqueda empiezan a aparecer publicidad de apuestas online y de noticias de estafas. Le pregunto por qué no lo compra él mismo, y me dice que no puede (ignoro la razón) y que quiere comprobar cuánto confío en él. ¿Pruebas de lealtad a mí, que soy un 6? Me molesté tanto que dejé de escribirle inmediatamente. Quise denunciarlo en la app, pero me lié y lo bloqueé solamente. Después ha intentado contactarme por otros medios, incluso con la misma foto. Flipo.
Ahora tengo a otro que tiene la misma pinta. Dice que es parisino, pero su teléfono de contacto no empieza por +33. Y tiene muchas ganas de hablar conmigo, demasiadas. Me da tan mala espina que no sé por qué no lo bloqueo directamente. Supongo que porque en el fondo quiero superar mis demonios interiores. No sé por qué intento ser tan buena con la gente cuando todos me tratan tan mal.
Voy a acabar escamada de todo esto, pero soy una romántica empedernida, y no me rindo a quedarme sola en la vida, aunque este sea mi mandato familiar y mi sino.

Comments
Post a Comment