Promesas

El otoño ha entrado con fuerza, arrasando el verano. Se acerca Mabon, las segunda cosecha. ¿Qué nos traerá en este año tumultuoso? Para mí más inestabilidad emocional, parece. Se activa la zona Libra, la zona de las emociones, las relaciones y los acuerdos, como si necesitase aun más de este tema, como si ya no fuera bastante. Este fin de semana ha sido un ejemplo perfecto.

El confinamiento selectivo de ciertas zonas de Madrid ha despertado indignación, malestar y cierta lucha de clase. En general, la gestión de la CAM me parece terrible y en manos de una tarada psicópata, pero tampoco conozco los criterios para el cierre, y tampoco me atrevo a opinar más. Estoy un poco desligada de la actualidad en líneas generales y me centro solamente en lo que me afecta. Sí, estoy un poco negando la realidad e intentando no ver lo que sucede. Quizás es una actitud cómoda y carente de empatía, pero ahora mismo no estoy para gestionar otros temas que no sean los míos.

Es por esto que no estoy leyendo los dramas de la tribu, incluyendo los preparativos de la dedicación de la primera espiral. Simplemente necesito el resultado y me adapto, no necesito estar echando leña a algo que parece que se esté yendo de madre. Nos queda menos de una semana, no hay nada preparado, y las implicaciones dependen de una interpretación personal del texto legal, la cual pudiera estar sesgada por las ganas de llevar a cabo la dedicación a toda costa. 

Por otro lado, aparecen los fantasmas del pasado a removerlo todo, a agitar el caldero de las emociones y los sentimientos, cuando sus aguas parecían empezar a posarse. ¿Con qué fin? Lo ignoro, pero no es agradable resucitar a los muertos en vano. No hay nada inocente en la nigromancia, y las consecuencias son dolorosas. ¿Acaso tengo que ser la nueva Alice? Ante la duda, me centro en las cosas que tengo justo delante en las manos. Es miopía consciente, lo cual no sé cómo afecta al cuerpo o a los mecanismos cognitivos, pero me da un poco igual. También estoy muy cortoplacista.

Me pregunto por las promesas incumplidas. Esas ideas que prometían aventura, que prometían novedad, que prometían sueños y conexión. ¿A dónde va toda esa energía que no ha sido materializada? Quizás muchas eran también promesas falsas, esas que se dan para manipular a una persona y hacerle creer que su fantasía puede ser realidad.

El problema viene de las promesas que has hecho tú. Es como la canción de The Cranberries:

"Ohh, ohh

All the promises we made

All the meaningless and empty words I broke"

He hecho promesas que no voy a cumplir ahora, y van a ser combustible para la desilusión y el resentimiento de otro. Me escudo en el hecho de que no las formulé como tales, pero sí contribuyeron a una ilusión en el futuro. Y me siento mal por ello. Me siento una hija de puta, y es un sentimiento difícil de llevar. Porque no soy mala persona, o creo que no lo soy tanto, pero tengo que afrontar esas consecuencias por no afrontar otras: las que iban a ir en contra de mí. Yo primero por una vez.

Ahora afronto el proceso emocional del otro, sabiéndome la autora material del hecho. Entiendo perfectamente la desilusión y la frustración. Yo he estado ahí también. Permito que se exprese porque lo necesita, pero sigo llevando mal el empleo del chantaje emocional. Quizás sea mejor así, porque eso me permite levantar las barreras necesarias para no absorber sus emociones, porque esta semana no podría absorber más.

Y ahora regresa la calma y empiezo de cero, aunque las aguas siguen agitadas y se levantan por otros frentes. Solamente quiero un poco de paz.


Comments

Popular posts from this blog

Escritora

Sol de otoño

Liebe