En el tintero
"Buenos días", escribió ella. Una frase corta y sencilla, sin aparente carga emocional que, sin embargo, escondía en sí toda la verborrea de una luna en géminis ansiosa de conexión: "Necesito hablar contigo, necesito verte, necesito estar contigo". "Basta", dijo su orgullo; "Para qué?", pensó su espíritu cansado. Y decidió que era mejor limitarse a los formalismos convencionales de educación básica. Simplemente una frase aséptica, casi fría, que escondía el ascua de algo más grande e intenso.
A dónde van todas esas palabras que no expresamos? A dónde va todos esos sentimientos que no manifestamos? Cuando la boca calla, el cuerpo habla. Sólo esperar que salga en forma de lágrimas y no en algo peor.

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