Inexpugnable


A pesar de algún suceso desgraciado, estos días me he sentido como una niña en la víspera de Navidad. Tales eran mis ganas de reunirme con mis queridos hermanos de Iberia para celebrar Samhain. Samhain, el gran Sabbath de las brujas (con permiso de Beltane). Tenía ganas de sumergirme en la energía del momento, de vaciarme y de dejar ir todo aquello que ya no me sirve para poder renacer a un nuevo giro de la rueda. Ésa es la promesa de Samhain: morir para renacer. Y yo necesito renacer a algo nuevo y maravilloso, si es posible. 

Nuhmen no nos había querido dar demasiados detalles de una ceremonia con cuyo peso ha cargado completamente. A veces eso es de agradecer: cuanta menos participación en la misma, más puedes disfrutarla, y yo la he disfrutado enormemente. Ha sido una ceremonia tan íntima, tan llena de detalles y simbolismo, tan bien hilada y tan bien llevada... Ah, cómo me gustaría ser capaz de hacer algo así en algún momento de mi trayectoria como sacerdotisa. Pero siento que lo mío no es tejer ceremonias, aunque hoy he recibido una inspiración sobre mi capacidad para contar historias. Y, la verdad, hace mucho que no lo hago.

Pero estoy muy satisfecha con mi invocación al elemento aire. A veces no sabes de dónde sacas las palabras, simplemente llegan, y son tan adecuadas. El aire, el elemento que parece que nadie quisiera, y que a mí me habla de las voces eternas de los difuntos, contando sus historias una y otra vez para mantenerlas en el recuerdo, para inspirar a generaciones. El aire que se lleva aquello que está muerto en nosotros, como las hojas secas de un árbol caducifolio con vocación de renovarse. El aire, que es la inspiración de nuevos proyectos y nuevas esperanzas.

La ceremonia ha ido de la luz a la oscuridad para volver a iluminarse. Eso me ha llevado una vez más al encuentro conmigo misma,de una manera similar a mi dedicación. Esta vez he sido capaz de ver los muros que guardan aquello que soy, y me he sorprendido de la fortaleza tan inexpugnable que he construido. Años y años construyendo paredes altas y gruesas que impiden cualquier incursión, incluso la de la luz. Allí hay oscuridad, humedad, profundidad. Realmente da miedo y reparo intentar adentrarse en un lugar tan hostil e inhóspito. Es un lugar solo para valientes, para personas de carácter, para personas que son capaces de intuir el tesoro que esas murallas albergan. No creo que haya nadie capaz de franquearlas, por lo que la apertura tiene que llegar del interior. Será posible hacerlo? Tiene sentido?

Ceridwen me ha llamado hija, pero me ha tratado como una igual. Palabras de bruja a bruja. Ella conoce mi sufrimiento y mi soledad. "Pero nosotras sobrevivimos", me ha dicho. Sí, ésa es mi fuerza y mi poder, la energía de una bruja que sostiene el mundo en sus hombros. Ceridwen me habla de dulzura, pero no hay nada en mi mundo que lo sea. Yo solamente sé de la guerra, de la lucha y de la muerte. Qué podría haber dulce allí? Acaso es posible cultivar esa dulzura en mí? Cómo y para qué? No, la Doncella solo es mía, los demás sólo ven a la guerrera. Por eso doy miedo.

Pero he pedido vaciarme, y eso voy a hacer. Es mi propósito de este año nuevo. Soltar todo lo que sujetaba en la mano y dejarlo marchar. Solamente quiero lidiar con el vacío, sin aferrarme a nada. Ya he luchado mucho, ahora es tiempo de dejarme llevar por el flujo de la Diosa y dejarme mecer en sus corrientes. 

Comienza el año nuevo pagano. 

Comments

Popular posts from this blog

Escritora

Sol de otoño

Liebe