Jana


Solo a mí se me ocurre pedir cita en la peluquería para un martes 13. No uno cualquiera, sino del 2020. Así que ha pasado algo y ahora Salvatore me tiene esperando para atenderme. Pues menos mal que no había agendado nada más en la agenda, si no habría sido todo complicado. Pero me veo cediendo una vez más y se me remueve algo dentro. Está claro que la paciencia no es lo mío, y hoy menos que la ansiedad está un tanto disparada por mis miedos habituales.

De las opciones que tenía para llenar el hueco, he optado por escribir en el blog y hablar sobre uno de los temas actuales que me preocupan: la salud de Jana. Esto se remonta a la fecha de la dedicación de la primera Espiral, aunque es posible que lo llevara incubando más tiempo. El confinamiento no ha pasado indiferente por nadie, y menos por alguien como Jana, con el sistema inmune suprimido para tratar su enfermedad crónica. A esto se suma la incertidumbre general, que ha repercutido fuertemente en los docentes.

Se notaba la dispersión y el cansancio de Jana, pero nadie pensaba que llegaría a ponerla en la UCI, con pronóstico incierto. A mí solo me llega información indirecta, pero es suficiente para no ser optimista, e incluso pensar en posibilidades poco halagüeñas. Es verdad que Jana y yo no tenemos la relación más estrecha del mundo, pero ante todo es mi maestra, a la cual valoro y estimo. 

Con Jana fuera de juego, se plantean muchos temas en la tribu a resolver. Falta por cerrar la dedicación de la segunda espiral y hay muchas dudas sobre el comienzo de las formaciones próximas. Jana ha delegado en tres personas, pero no sé si están alineadas, por no hablar de las luchas de poder. Sin haber facciones claras, lo que percibo son energías y concepciones muy distintas sobre el futuro del grupo. Tengo clarísimo dónde estoy posicionada en el caso de que un posible conflicto se deviniera. Es una prueba para la tribu que, en todo caso, va a ganar: si permanecemos juntos, será porque hemos lidiado con la mierda y hemos salido fortalecidos, y si nos separamos, se habrá hecho una limpieza, que tampoco es necesariamente malo. Porque lo de juntar agua con aceite nunca funcionó bien. 

Para mí, la disgregación del grupo es una posibilidad fuerte. No es lo que querría, pero no tengo ningún miedo a afrontarlo. Será porque emocionalmente no me siento muy implicada y me resulta más fácil cortar lazos. Será porque este año ya me ha causado pérdidas severas y una más no se va a notar. También porque durante muchos años he sido una bruja ecléctica y solitaria y no tengo problema en volver a aquello, con o sin título de sacerdotisa, rol que todavía no he integrado en mi interior. 

He compartido mis pensamientos fundamentalmente con mi hermano de espiral, al único al que le puedo decir estas cosas. Yo sé que nos queda juntos mucho camino, sea en la tribu o fuera de ella. Debemos estar preparados para lo que suceda. Lo que no va a cambiar es mi relación con la Diosa, indudablemente, y quizás esto no es más que una muestra de Su Voluntad. Pues sea. 

Me gustaría pensar que voy bien en mi camino de entrega a la voluntad divina (el "sweet surrender" que llama Nuhmen). A fin de cuentas será la suya y no la mía. Mi resistencia solamente me ha traído sufrimiento, pero es inevitable desear y querer que las cosas sean de una manera determinada. "El deseo es el motor del mundo" , que diría Anet, pero sería mejor no desear imposibles porque lo único que traen es sufrimiento y pérdida de tiempo y esfuerzo. Lecciones también, pero qué duras. Así que para qué desear? 

Mientras, rezo por Jana y deseo una pronta recuperación, aunque solamente sea salir de la UCI. Todo lo demás son elucubraciones que no llevan a ningún sitio. Ni siquiera me corresponde a mí mover la energía del grupo, y no lo voy a hacer. 

Siento que el proyecto de Jana pueda morir, después de tanto esfuerzo y dedicación, pero así son las cosas. 


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