Samhain

 


A las puertas de Samhain, el comienzo del año nuevo pagano. Qué ganas de que gire la rueda y empecemos un nuevo ciclo, a ver si todo empieza a mejorar un poco. Es curioso porque el año pasado por estas fechas ya empecé a sentir la incomodidad de lo que se venía y, bueno, ha sido un año terriblemente difícil a nivel mental y emocional. La persona que soy hoy no tiene nada que ver con la que empezó el giro de la rueda pasada, aunque se cimenta sobre ella. He tenido que enfrentar tantas situaciones difíciles y tantos retos...como todos, supongo, pero soy muy consciente de los cambios en mí. He visto tanta sombra, tantos patrones...he sufrido tanto y he llorado tanto...No recuerdo un año tan terrible en mi vida, ni siquiera quizás 2018.

El portal de Ama Lur ha sido uno de los más duros. Hoy despedía a la Diosa para cambiar el altar y fundamentalmente le agradecía dos cosas:

1) Me he dado cuenta del grupo de amigos que he formado en este año. Son como mi segunda familia. Hemos compartido juntos, hemos llorado juntos, y nuestros lazos se han estrechado. Me siento muy contenta de poder celebrar con ellos Samhain mañana, porque quizás tardemos en vernos. Es bonito cerrar el año con gente que quieres y para quienes esta fecha tiene un significado semejante al tuyo.

2) He tenido momentos tan duros que pensé que no podría seguir adelante, pero la Diosa me ha sostenido, me ha ayudado a sacar fuerzas de flaqueza, me ha ayudado a ir un paso más allá cuando creía que no podía. Me ha dado cobijo y refugio en los momentos más oscuros. Me siento agradecida por ese apoyo.

Y ahora llega el momento de la sombra, de la muerte. Todo se descompone para renacer. Todo se vuelve caos para volver a configurarse en una nuevo modelo. ¿Qué nos deparará este año? 

Me cuesta mucho pensar a largo plazo cuando todo es tan volátil y tumultuoso. Mi horizonte casi se ha reducido al fin de semana, pendiente de las decisiones de movilidad para poder saber a qué atenerme. Y he aprendido a conformarme con cosas pequeñas, pero es difícil no lamentar tiempos pasados donde todo se jugaba a lo grande y sin medida, como si fuera una barra libre. Ahora hay que buscar nuevos conceptos de abundancia y libertad. Nuevos conceptos para todo, porque lo que era ya no existe, y lo que no se ve y no se siente, no existe. Carpe diem. 

No puedo decir que sea optimista, pero estoy trabajando la aceptación. Mi realidad conmigo misma, mi amor propio. Aprendiendo a soltar y dejar ir, aprendiendo a no reaccionar, aprendiendo a no personalizar, aprendiendo a equilibrar, aprendiendo a vivir con el miedo, la vergüenza y la culpa. Quizás este año no haya podido ir muy lejos físicamente (ya me jode), pero he caminado mucho interiormente, y eso es mucho. Es la conquista de uno mismo. Lástima que la conciencia del resto no esté a la par de la mía, porque no creo que nadie sea capaz de valorar esto.

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