La sirena invisible



Nunca antes había soñado con sirenas y me parece extraordinario el hecho de que mi subconsciente las haya evocado en un sueño.Y por poco no la veo, pero unas ondas en la superficie del mar han atraído mi atención. Me he acercado a identificar al animal que las había originado y por un momento he creído ver una foca. He llamado a la foca, intentado captar su atención y realizar una aproximación con vistas a tocarla. Solamente he tocado una foca en mi vida y ha sido en Faunia, pero he estado cerca de varias en Düne, y siempre siento las ganas de abrazarlas. 

Pero de repente, al acercarme, me he sorprendido al darme cuenta de que mi foca, en realidad, era una sirena. Su imagen no para nada la esperada, esa que aparece normalmente en las representaciones de sirenas. Nada de una mujer hermosa con cola de pescado y cabellos sedosos, sino más bien una sirena calva de piel grisácea, como la de una foca o como si estuviese cubierta de fango, y cola como la de una sepia. La impresión ha sido tal que he salido corriendo del lugar.

Subiendo las escaleras me he encontrado a Nuhmen hablando con un grupo de personas. Me lo he llevado aparte y le he comentado que había visto una sirena. Me sentía aliviada al ver que él aceptaba mis palabras con toda naturalidad, como si le hubiese dicho que había visto una gaviota, y no me trataba como una loca psicótica fumada. Llevaba entonces a Nuhmen a un rincón del puerto, algo apartado del público, y miraba a través de una venta al agua. Allí estaba la sirena, zambulléndose en el agua, y yo se la señalaba a Nuhmen. Entonces ella se fundía con una de las rocas del puerto y desaparecía de nuestras miradas.

Lo más sorprendente del sueño es lo identificada que me sentía yo con la sirena, como si se tratase de mí misma. Ella se comportaba como lo haría yo: apartada de la gente, tratando de pasar desapercibida, invisible, y relajándose en el agua de la misma manera en que yo lo haría. Y me he sentido muy triste por ella, porque estaba muy sola y apartada, como si nadie pudiera captarla y comprenderla. Y para mí era un ser extraordinario y maravilloso, pero por su aspecto sé que nadie podría verla en su auténtica y única belleza. 

También me doy cuenta de que en el sueño es Nuhmen la persona con la que puedo compartir mi vivencia. Él no cuestiona mi experiencia y está dispuesto a acompañarme. Es por eso que él también puede ver a la sirena y que la ve plenamente. Yo tengo mi tribu, pero ¿qué pasa con la sirena? ¿Por qué se siente tan sola y abandonada?

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