Pandemia, año 1
Hoy se cumple para mí el primer año de la pandemia por covid19. El virus estaba ya circulando por el país desde hacía días, aunque otros consideran que había entrado meses antes. La alarma iba creciendo poco a poco, pero no queríamos creernos que era tan grave. Todo sonaba muy alarmista y exagerado, porque no sabíamos con qué tratábamos. Para mí el covid era una especie de gripe mutada que iba a pasar sin más. Pero no pasó.
El 10 de marzo de 2020 era martes. Lo sé bien porque era mi día de ir a la oficina. El viernes anterior habíamos acordado en el comité de dirección del departamento que la gente podía quedarse en casa, a la vista de las noticias que llegaban. Fue una decisión unilateral al margen de la empresa, que todavía no había comunicado ningún tipo de noticia. Aun así, decidí ir a la oficina porque tenía convocadas varias reuniones para ese día. Como todos los martes, vaya. Ir los martes era tener un rosario de reuniones seguidas aprovechando el factor presencial.
Me acuerdo hasta de cómo iba vestida aquel día, con mi vestido marrón, zapatos y bolso a juego. Hacía tiempo que había decidido que a la oficina iría arreglada. No era un tema de estatus, sino de previsión, pues en alguna ocasión la informalidad me había jugado malas pasadas con reuniones espontáneas con clientes. También iba maquillada, con ese tono suave que me enseñó un maquillador profesional en una experiencia que tuve en Groupon.
Había muy poca gente en la oficina. Tengo una foto de aquel día donde se ve la campa prácticamente vacía. Empecé las reuniones aquella mañana y pronto empecé a encontrarme muy mal, hasta el punto de que tuve que marcharme a casa al mediodía. Blanca me preguntó si quedábamos para comer, pero le dije que no me sentía bien. Cuando llegué a casa tuve que meterme en cama porque tenía los síntomas de una gripe: fiebre alta, escalofríos, cansancio agotador...Nunca supe si fue gripe o covid porque para entonces había un caos total en atención primaria, y la directiva era: "si no tienes problemas respiratorios, toma paracetamol y quédate en casa".
El día 13 se declaraba el confinamiento general de Madrid (ya no reuerdo si también nacional). Se canceló el viaje a Panillo que tenía organizado con mi prima Marisa. El principio del fin. Todo empezó a acelerarse: la primera ola y el confinamiento más estricto de los que hemos tenido hasta el momento. Siempre he dicho que yo no viví mal el confinamiento: estoy acostumbrada al teletrabajo y la soledad. Me apunté a muchísimas clases online de baile y de pintura para poder desconectar del trabajo y estar entretenida. Tomaba el sol en el ventanal de mi casa, me limpié varias habitaciones enteras, y la cuota social la tenía cubierta con las teleconferencias del trabajo y las videollamadas con mi hermana y alguna amiga. Lo más extraño fue no poder salir a la calle salvo para comprar una vez a la semana y toda esa energía sin disipar que se manifestaba por las mañanas (yo decía que me sentía como una central nuclear en marcha).
La dimensión del confinamiento la vi después, una vez que las medidas del confinamiento se relajaron. Entonces comprobé las consecuencias del mismo, especialmente percibidas a través de la resistencia de mi cuerpo a confinarse nuevamente, algo que pude poner a prueba nuevamente con el temporal Filomena. Todo había cambiado, se había enrarecido. No éramos los mismos que cuando empezó el confinamiento. Me refiero a los que sobrevivimos. En el camino se quedaron muchos. Era la gran purga, aquella que anunciaba la triple conjunción planetaria en Capricornio: la caída de estructuras obsoletas también pasa por la marcha de aquellos que las sostienen.
Desde entonces todo ha sido un poco surrealista. Mi vida ha cambiado tanto que casi no la reconozco. Yo también he cambiado bastante. 2020 fue un año particularmente duro. ¡Y yo que me quejaba de 2018!. No sé si las cosas han mejorado demasiado. Diría que en muchos aspectos sí, pero no en otros. Si tuviera que destacar un aprendizaje, señalaría el de lidiar con la incertidumbre, lo cual es mucho para alguien tan controlador como yo. Pero han quedado muchas secuelas con las que lidio y tendré que lidiar.

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