La constante yo
Despierto con un miedo cerval y el frío calado en los huesos. Necesito un abrazo, algo que me haga sentir amparada. Son esos momentos en los que la soledad pesa y se hace difícil de sobrellevar. Me doy un abrazo a lo Gollum y decido arraigarme en la tierra. Me lleva más tiempo de lo habitual porque cuesta disipar el miedo. Ha sido por el sueño de esta noche. No tenía una temática particularmente dura, pero me ha disparado algo internamente y por eso me siento así de mal. No sé por qué a estas alturas me siento tan desubicada, con la mierda de año que llevo. La herida del abandono es difícil de curar porque se siente como una raíz arrancada, un vínculo roto por donde antes se nutrían mis emociones y mi seguridad. Llevo encadenando varias pérdidas seguidas, bastante dolorosas, y con cada ausencia siento que he perdido una parte de mí. Me siento varada, como perdida, sin saber muy bien qué hacer. A veces creo que estoy dando palos de ciego, como la paloma de Skinner, porque a ratos c...