Inexpugnable
A pesar de algún suceso desgraciado, estos días me he sentido como una niña en la víspera de Navidad. Tales eran mis ganas de reunirme con mis queridos hermanos de Iberia para celebrar Samhain. Samhain, el gran Sabbath de las brujas (con permiso de Beltane). Tenía ganas de sumergirme en la energía del momento, de vaciarme y de dejar ir todo aquello que ya no me sirve para poder renacer a un nuevo giro de la rueda. Ésa es la promesa de Samhain: morir para renacer. Y yo necesito renacer a algo nuevo y maravilloso, si es posible. Nuhmen no nos había querido dar demasiados detalles de una ceremonia con cuyo peso ha cargado completamente. A veces eso es de agradecer: cuanta menos participación en la misma, más puedes disfrutarla, y yo la he disfrutado enormemente. Ha sido una ceremonia tan íntima, tan llena de detalles y simbolismo, tan bien hilada y tan bien llevada... Ah, cómo me gustaría ser capaz de hacer algo así en algún momento de mi trayectoria como sacerdotisa. Pero siento que...